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viernes, 18 de febrero de 2011

entonces...

Ya se abrirá el rumor de los siglos,
y saldrá la verdad en catarata,
se alzarán las nubes, y las ratas
huirán del barco una vez más.
Porque ha llegado el tiempo, amado mío,
en que vuelvo a la tierra del origen,
y los cielos me cantan una fiesta
que cunde por los suelos.
Porque ha llegado el año, amado mío,
en que pisaré ese suelo nuevamente,
y de las ruinas de muros y castillos
saldrá cantando la voz de Occidente.
La lengua aquella, la lengua que me llama,
rezuma en libros que llueven a mis manos.
Y de todo y de todos lo que emerge
es que otra vez, y una vez más, TE AMO.

sábado, 12 de febrero de 2011

comento

Primero Túnez, ahora Egipto...
Parecería que el mundo empieza a ponerse los pantalones largos.
Un escritor inició una huelga de hambre pidiendo para su país una democracia más justa.
A ver si esta vez SÍ está sonándote el despertador, bendita Tierra mía!

jueves, 10 de febrero de 2011

vos

Es
la nube de leyenda
inserta en mi horizonte
gris.
Das
un paso hacia mi mano
y en un gesto
rompés diez mil espejos
sin mí.
Tenés
la virtud de los ángeles
unida al demoníaco
fin
de cerrar
todas mis salidas
y ahondarme las heridas
ahí.

lunes, 7 de febrero de 2011

No quisiera reinar en tu zoológico.
No quisiera ser los reyes de tu harén.
Ni burlar un aullido antroposófico
con mi ladrido cruel.
No quisiera gastarte los zapatos
procurándote una cita algo más grata,
ni alcanzarte jamás las alpargatas
para que me reemplaces por el diario.
No quisiera esconderme cuando el chorro
fuerza la puerta con su ganzúa,
mas sucede que la lluvia está que arde
cerquita, y más arriba de mis patas.
No quisiera quitarte la corbata,
ésa, que te pusiste por error.
Ni subir un día al cielo como Laika
para testimoniar a tu favor.
Son tantas, tan tupidas y felinas
las mil y una cosas que no quiero,
que caninísimamente manifiesto
que no quiero, no quiero, y que no quiero;
cuando diste la mano, maula ingrato,
te llevaste los anchos al bolsillo,
y a mí me quedan solo estos tres cuatros,
que, ni pa' truco, ni para calzoncillos.