la cruz maya
Fui a hacerme la Cruz Maya con una chica que viene de Buenos Aires, y con la que me conectó la cuñada del farmacéutico de enfrente, que es amigo mío.
Fue genial.
Parece ser que soy Mago Blanco, o Ix, para los mayas.
Me dijo también muchas cosas con respecto a mi energía y mi misión. Me dijo,por ejemplo, que aunque soy Mago Blanco, pacté al encarnar en ser Viento, que es una energía que tiene que ver con la comunicación. Por cierto, a juzgar por las dos páginas que tengo en Internet, más todo lo que escribo además de eso, se diría que realmente estoy encaminada hacia mi misión...
Buen, sintetizando: me encantó, y si había algo que no había encarado hasta ahora, por fiaca, más que nada, eso era la Astrología Maya. Y este me pareció un buen comienzo...
jueves, 9 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
hoy
El frío, que no sabe si irse o quedarse.
La alumna, que me avisó que no venía a través de un mensaje de texto.
Las amigas, que aparecen después de haber estado sumidas (como diría un brasileño), por siglos.
Los días, que transcurren idénticos, el uno al otro.
Una llamada a mi prima, que cayó en saco roto, por lo que tengo que repetirla dentro de un rato.
Un par de llamadas a distintos centros de gimnasia, para ver si me pongo en movimiento con algo de Pilates.
Esas son las "novedades sin novedad" del día de la fecha.
El frío, que no sabe si irse o quedarse.
La alumna, que me avisó que no venía a través de un mensaje de texto.
Las amigas, que aparecen después de haber estado sumidas (como diría un brasileño), por siglos.
Los días, que transcurren idénticos, el uno al otro.
Una llamada a mi prima, que cayó en saco roto, por lo que tengo que repetirla dentro de un rato.
Un par de llamadas a distintos centros de gimnasia, para ver si me pongo en movimiento con algo de Pilates.
Esas son las "novedades sin novedad" del día de la fecha.
martes, 7 de agosto de 2007
He decidido incluir aquí un cuento de la página www.nocuentos.com, porque me resultó sencillamente encantador. Su autor es Rafael Valcárcel.
Acá va:
Diario de una canción
“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.
Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.
Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:
“Si de verdad quieres crecer y no envejecer
nunca vayas deprisa ni tampoco lento
el secreto es ir a la inversa del tiempo
pero nunca deprisa ni tampoco lento
sólo hay que ir a la velocidad del tiempo
para así comenzar a crecer y no envejecer
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo (bis)…”.
Cuando era niña no le prestaba mucha atención a la letra, sólo se dejaba llevar por la melodía que la hacía sentir arropada por un hogar. Recordaba algo más que la voz cálida de sus padres, recordaba cada uno de los instrumentos que armonizaban la letra; y, envuelta en esas sensaciones, comenzó a sentirse bien, verdaderamente bien. Era como si el recuerdo pasara a ser un presente que la introducía en un espacio donde la tristeza y la rabia estaban prohibidas. No obstante, el hambre y luego el sueño la sacaron de su burbuja, pero la sonrisa se quedó en su rostro.
A la mañana siguiente, Eriel se despertó con la firme idea de conseguir esa canción –cruzada que marcó el interés del museo por el diario–. Recorrió todas las discográficas de su ciudad sin éxito, y tampoco lo tuvo al preguntarle a sus amigos y conocidos. A raíz de eso, dejó su trabajo, cogió una mochila y recorrió todos los países hispanohablantes durante unos cuatro años.
Debido al desconocimiento de los entendidos, y no entendidos, decidió preguntarle a cualquier desconocido si le sonaba esa canción (Eriel estaba segura de que no era una canción inventada por sus padres, porque recordaba con claridad la música, y ellos no sabían tocar ningún instrumento ni mucho menos componer). Así que Eriel ingenió muchas formas para llegar a la gente y otras tantas para conseguir financiación, que fueron narradas hasta la penúltima página del diario. Coordinó una serie de obras con el Teatro de los Andes para adentrarse en decenas de comunidades recónditas, convenció a Alberto Spinetta y a Mercedes Sosa para realizar actuaciones en varias ciudades y pueblos de Argentina… y montó un centenar de acciones con actores callejeros y músicos de 18 países. Pero ninguna persona le dio lo que buscaba.
Al terminar su diario, en el lunes final, Eriel escribió: “Convencida de que yo era quien le había puesto instrumentos a esa canción familiar, decidí irme a cualquier parte. Estiré la mano y un autobús amarillo se detuvo. Había un asiento vacío junto a la ventana, al lado de un niño que llevaba un mandil con el nombre Gonzalo bordado en el pecho. El bus comenzó a moverse mientras yo no podía retener las lágrimas de impotencia, de fracaso. Traté de animarme para no llamar la atención y por manía comencé a tararear la melodía de mi canción. Y ese niño, Gonzalo, comenzó a cantar, y le siguió un joven canoso, y después un hombre muy arrugado que estaba delante, y siguieron todos los demás, hasta el chofer. Era hermoso escucharlos…
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo
Si de verdad quieres crecer y no envejecer
recuerda que el juego es el principio de todo
y recuerda que ser parte es el único modo
pero es necesario que recuerdes ante todo
que sin arrugas nunca encontrarás el modo
de retomar las huellas para no envejecer…
Y mientras los escuchaba, me di cuenta de que el bus avanzaba marcha atrás”.
por Rafael R. Valcárcel
Acá va:
Diario de una canción
“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.
Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.
Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:
“Si de verdad quieres crecer y no envejecer
nunca vayas deprisa ni tampoco lento
el secreto es ir a la inversa del tiempo
pero nunca deprisa ni tampoco lento
sólo hay que ir a la velocidad del tiempo
para así comenzar a crecer y no envejecer
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo (bis)…”.
Cuando era niña no le prestaba mucha atención a la letra, sólo se dejaba llevar por la melodía que la hacía sentir arropada por un hogar. Recordaba algo más que la voz cálida de sus padres, recordaba cada uno de los instrumentos que armonizaban la letra; y, envuelta en esas sensaciones, comenzó a sentirse bien, verdaderamente bien. Era como si el recuerdo pasara a ser un presente que la introducía en un espacio donde la tristeza y la rabia estaban prohibidas. No obstante, el hambre y luego el sueño la sacaron de su burbuja, pero la sonrisa se quedó en su rostro.
A la mañana siguiente, Eriel se despertó con la firme idea de conseguir esa canción –cruzada que marcó el interés del museo por el diario–. Recorrió todas las discográficas de su ciudad sin éxito, y tampoco lo tuvo al preguntarle a sus amigos y conocidos. A raíz de eso, dejó su trabajo, cogió una mochila y recorrió todos los países hispanohablantes durante unos cuatro años.
Debido al desconocimiento de los entendidos, y no entendidos, decidió preguntarle a cualquier desconocido si le sonaba esa canción (Eriel estaba segura de que no era una canción inventada por sus padres, porque recordaba con claridad la música, y ellos no sabían tocar ningún instrumento ni mucho menos componer). Así que Eriel ingenió muchas formas para llegar a la gente y otras tantas para conseguir financiación, que fueron narradas hasta la penúltima página del diario. Coordinó una serie de obras con el Teatro de los Andes para adentrarse en decenas de comunidades recónditas, convenció a Alberto Spinetta y a Mercedes Sosa para realizar actuaciones en varias ciudades y pueblos de Argentina… y montó un centenar de acciones con actores callejeros y músicos de 18 países. Pero ninguna persona le dio lo que buscaba.
Al terminar su diario, en el lunes final, Eriel escribió: “Convencida de que yo era quien le había puesto instrumentos a esa canción familiar, decidí irme a cualquier parte. Estiré la mano y un autobús amarillo se detuvo. Había un asiento vacío junto a la ventana, al lado de un niño que llevaba un mandil con el nombre Gonzalo bordado en el pecho. El bus comenzó a moverse mientras yo no podía retener las lágrimas de impotencia, de fracaso. Traté de animarme para no llamar la atención y por manía comencé a tararear la melodía de mi canción. Y ese niño, Gonzalo, comenzó a cantar, y le siguió un joven canoso, y después un hombre muy arrugado que estaba delante, y siguieron todos los demás, hasta el chofer. Era hermoso escucharlos…
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo
Si de verdad quieres crecer y no envejecer
recuerda que el juego es el principio de todo
y recuerda que ser parte es el único modo
pero es necesario que recuerdes ante todo
que sin arrugas nunca encontrarás el modo
de retomar las huellas para no envejecer…
Y mientras los escuchaba, me di cuenta de que el bus avanzaba marcha atrás”.
por Rafael R. Valcárcel
lunes, 6 de agosto de 2007
hoy va de poesía
Una nueva caricia
de sauces y de lluvia,
un nuevo sacramento
de días y de flores,
un parto incipiente
de mejores amores,
una red de susurros
enhebrados en gritos,
un despojo del tiempo
oculto en los bolsillos,
una nave extraviada
en el medio del río;
un túnel, un abismo
con coros muy secretos;
un rincón, un proyecto
de nubes y delirios;
un balcón, un suicidio
de futuros oscuros,
y en medio de los muros,
tu llave, tu remedio.
Una nueva caricia
de sauces y de lluvia,
un nuevo sacramento
de días y de flores,
un parto incipiente
de mejores amores,
una red de susurros
enhebrados en gritos,
un despojo del tiempo
oculto en los bolsillos,
una nave extraviada
en el medio del río;
un túnel, un abismo
con coros muy secretos;
un rincón, un proyecto
de nubes y delirios;
un balcón, un suicidio
de futuros oscuros,
y en medio de los muros,
tu llave, tu remedio.
domingo, 5 de agosto de 2007
crónica de domingo
Escucho a Ismael Serrano: "pero serás/ una mujer perdida apuntalando las ruinas.../dónde estarás".
La música inunda mi espacio, alegrando y coloreando los días.
Vengo de la casa de Lauri, de explicar por qué no empecé ese tratamiento para dejar de fumar , que tanta angustia me provocaba.
Esta mañana fuimos con mamá a desayunar a un bar que hay en Belgrano, la calle principal, a una cuadra de casa. El frío taladraba los huesos. Leímos el diario (leyó,digamos, porque yo prefiero las noticias por radio o por Internet), leí el horóscopo, eso sí, religiosamente, los domingos; especialmente, el de Clarín, porque siempre tira buena onda...Si van a engañarme, al menos que me engañen con buenas noticias!
Y aquí estoy, a punto de cenar una omelette de brócoli, que es lo que reza la dieta para hoy, y preguntándome cómo terminaré este día tan "manso y tranquilo", como diría Piero...
Escucho a Ismael Serrano: "pero serás/ una mujer perdida apuntalando las ruinas.../dónde estarás".
La música inunda mi espacio, alegrando y coloreando los días.
Vengo de la casa de Lauri, de explicar por qué no empecé ese tratamiento para dejar de fumar , que tanta angustia me provocaba.
Esta mañana fuimos con mamá a desayunar a un bar que hay en Belgrano, la calle principal, a una cuadra de casa. El frío taladraba los huesos. Leímos el diario (leyó,digamos, porque yo prefiero las noticias por radio o por Internet), leí el horóscopo, eso sí, religiosamente, los domingos; especialmente, el de Clarín, porque siempre tira buena onda...Si van a engañarme, al menos que me engañen con buenas noticias!
Y aquí estoy, a punto de cenar una omelette de brócoli, que es lo que reza la dieta para hoy, y preguntándome cómo terminaré este día tan "manso y tranquilo", como diría Piero...
sábado, 4 de agosto de 2007
el día de hoy
Estuve tratando de incorporar al blog un power point lindísimo que me habían mandado, con cuadros de un pintor, Olbinski; pero lamentablemente Blogger no aceptaba ese tipo de archivos. Debían ser jpeg o gif, y eran vnd. Así que me quedé con las ganas de compartir con mis lectores unos cuadros que me parecieron excepcionales.
Hoy el día transcurrió tranquilo; mucho frío, pero un radiante sol, que nos acompañó durante toda la mañana y también toda la tarde. De manera que, a pesar del frío, daban ganas de estar en la calle.
Después de una larga siesta llamé a Marisa, que me invitó a tomar unos mates.
Recién vengo de su casa. Estuvimos leyendo un mail de la Red Mundial de Luz. Su lectura nos llevó ¡una hora!!!!!!!
Era sobre la ascensión, el proceso en el cual, según las jerarquías espirituales, se halla embarcada la Humanidad.
Todo muy lindo, pero el "mientras tanto" es pesadillesco...Desde dolores de cabeza hasta insomnio, pasando por toda la gama de malestares físicos y psíquicos, ¡eso es lo que nos cabe esperar, hasta que nuestros cuerpos se adapten a las nuevas dimensiones!
Y buéh. Todo sea por esta Noble Causa...
Estuve tratando de incorporar al blog un power point lindísimo que me habían mandado, con cuadros de un pintor, Olbinski; pero lamentablemente Blogger no aceptaba ese tipo de archivos. Debían ser jpeg o gif, y eran vnd. Así que me quedé con las ganas de compartir con mis lectores unos cuadros que me parecieron excepcionales.
Hoy el día transcurrió tranquilo; mucho frío, pero un radiante sol, que nos acompañó durante toda la mañana y también toda la tarde. De manera que, a pesar del frío, daban ganas de estar en la calle.
Después de una larga siesta llamé a Marisa, que me invitó a tomar unos mates.
Recién vengo de su casa. Estuvimos leyendo un mail de la Red Mundial de Luz. Su lectura nos llevó ¡una hora!!!!!!!
Era sobre la ascensión, el proceso en el cual, según las jerarquías espirituales, se halla embarcada la Humanidad.
Todo muy lindo, pero el "mientras tanto" es pesadillesco...Desde dolores de cabeza hasta insomnio, pasando por toda la gama de malestares físicos y psíquicos, ¡eso es lo que nos cabe esperar, hasta que nuestros cuerpos se adapten a las nuevas dimensiones!
Y buéh. Todo sea por esta Noble Causa...
miércoles, 1 de agosto de 2007
de hermanos lejanos, y de música
Recién pasó una vecina con su hija y comentó que parecía que iba a volver a nevar, por el frío que hace.
¿Será?
Anoche llegó "mi hermano predilecto", como le gusta decir a él, a sabiendas de que es el único que tengo.
Vino a tomarse dos días sabáticos, a recorrer la ciudad y visitar amigos, a los que no ve casi nunca, porque hace años que vive en San Isidro.
Allí partió recién, a buscar a alguno de los amigos que le quedaron pendientes esta mañana.
Suena el Nano Serrat en mi compactera: "Mis amigos son unos atorrantes/ que palpan a las damas el trasero/ que hacen en los lavabos agujeros/ y les echan a patadas de las fiestas"...
Yo, para variar, siempre bien acompañada; ahora, por el Nanito.
Bueno, me voy a seguir disfrutando de este día de frío polar...¡Me encanta el frío!
Recién pasó una vecina con su hija y comentó que parecía que iba a volver a nevar, por el frío que hace.
¿Será?
Anoche llegó "mi hermano predilecto", como le gusta decir a él, a sabiendas de que es el único que tengo.
Vino a tomarse dos días sabáticos, a recorrer la ciudad y visitar amigos, a los que no ve casi nunca, porque hace años que vive en San Isidro.
Allí partió recién, a buscar a alguno de los amigos que le quedaron pendientes esta mañana.
Suena el Nano Serrat en mi compactera: "Mis amigos son unos atorrantes/ que palpan a las damas el trasero/ que hacen en los lavabos agujeros/ y les echan a patadas de las fiestas"...
Yo, para variar, siempre bien acompañada; ahora, por el Nanito.
Bueno, me voy a seguir disfrutando de este día de frío polar...¡Me encanta el frío!
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