y ahora...
Un viento caliente sopla las esquirlas del atardecer.
Mi memoria insiste en sacrificar imágenes idílicas en aras de rescatar documentos históricos.
La noche dista mucho de asomar, todavía. De a poco se desvanecen los últimos restos de la siesta (tardía).
Un pájaro que no veo surca un cielo que me es ajeno, mientras las calesitas árabes giran en una plaza lejana, allá por la terminal.
En la otra punta de la ciudad, la vieja estación de ferrocarril desmaya su silueta con la tarde.
Chicos, chicos de todo tipo, montados a sus motos, caminando, en bicicleta, atraviesan mi campo visual una y otra vez.
Un cartel de "Se Alquila" me aburre de nuevo, desde la vereda de enfrente.
Ahora recuerdo que mañana tengo que pasar por el kiosco, a buscar la nueva entrega de una colección que le estoy regalando a la mamá de mis sobrinas.
La gente viene a casa, a menudo a contar que no empezó bien el año. Y como, en general, cuando uno lo empieza con "la pata izquierda", tiende a tomar eso como un vaticinio, hay que sacar oráculos de todo tipo para jurar y perjurar que no, que no será así, que a medida que se acerca el 2012 el planeta crece en conciencia, aunque no parezca, y que todo se revertirá rápidamente, con el correr de los días.
Todo sea por aportar elgrano de arena de cada día a la paz mundial, empezando por el microcosmos de la paz del vecindario...
miércoles, 23 de enero de 2008
domingo, 20 de enero de 2008
sábado, 19 de enero de 2008
entonces...
Qué puedo decir que no haya dicho ya.
Qué resorte habré de tocar para que suene diferente.
Qué longitud de onda cambiará mi discurso por uno más fresco.
Dónde están las musas que a otros se brindan tan generosamente.
En qué lugar recóndito de mi cerebro habrá quedado oculta la neurona que iniciaría la cadena que pondría en pie de guerra mi creatividad, en esta hora aciaga.
Por qué baúles habré de incursionar para extraer, impoluta, la perla de sabiduría que hará de esta entrada una entrada diferente, huyendo para siempre del malhadado rótulo de "una entrada más".
En qué idioma sugeriré las grafías necesarias para aportar algo nuevo a este reiterativo pandemonium de ¡lugares comunes!
La verdad es...que no lo sé.
De modo que me bato en retirada, con la esperanza de un mejor destino; por ejemplo, el que sin duda me depararán las sábanas cuando me escurra entre ellas a hacer la postergada siesta...
P.D.: Se ruega sinceridad; no me sienta bien el barroco, verdad?
Qué puedo decir que no haya dicho ya.
Qué resorte habré de tocar para que suene diferente.
Qué longitud de onda cambiará mi discurso por uno más fresco.
Dónde están las musas que a otros se brindan tan generosamente.
En qué lugar recóndito de mi cerebro habrá quedado oculta la neurona que iniciaría la cadena que pondría en pie de guerra mi creatividad, en esta hora aciaga.
Por qué baúles habré de incursionar para extraer, impoluta, la perla de sabiduría que hará de esta entrada una entrada diferente, huyendo para siempre del malhadado rótulo de "una entrada más".
En qué idioma sugeriré las grafías necesarias para aportar algo nuevo a este reiterativo pandemonium de ¡lugares comunes!
La verdad es...que no lo sé.
De modo que me bato en retirada, con la esperanza de un mejor destino; por ejemplo, el que sin duda me depararán las sábanas cuando me escurra entre ellas a hacer la postergada siesta...
P.D.: Se ruega sinceridad; no me sienta bien el barroco, verdad?
miércoles, 16 de enero de 2008
cambiando de compact
Je suis en train d'ecouter un CD en français...(Traduzco: estoy escuchando un CD en francés).
Aznavour me cantaba, hace un ratito, nomás, "Femme, je vouis aime" (señora, la amo); "enmené moi au pays de marveille" (lléveme al país de las maravillas).
Y pensar que hace tantos años que quiero llevar a la gente al país de las maravillas...
Pero no hay caso, che. Todos se resisten desesperadamente. Bueno...casi todos...Ya he llevado a un par, en realidad, pero tuve que volver a buscar a los rezagados, a los que me oponen esta resistencia incomprensible, como si en verdad les gustara sufrir...
En fin: bien dicen que hay de todo en la viña del Señor.
Abientôt.
Je suis en train d'ecouter un CD en français...(Traduzco: estoy escuchando un CD en francés).
Aznavour me cantaba, hace un ratito, nomás, "Femme, je vouis aime" (señora, la amo); "enmené moi au pays de marveille" (lléveme al país de las maravillas).
Y pensar que hace tantos años que quiero llevar a la gente al país de las maravillas...
Pero no hay caso, che. Todos se resisten desesperadamente. Bueno...casi todos...Ya he llevado a un par, en realidad, pero tuve que volver a buscar a los rezagados, a los que me oponen esta resistencia incomprensible, como si en verdad les gustara sufrir...
En fin: bien dicen que hay de todo en la viña del Señor.
Abientôt.
martes, 15 de enero de 2008
cuentito
Hoy me levanté de mi sarcófago.
Miré a mi alrededor.
El mundo entero había cambiado.
Las estructuras piramidales, tan propias de nuestra cultura, tan bellas, tan...sublimes, habían sido reemplazadas por unos toscos edificios de fachada rectangular.
La cruz Anx, tan entrañablemente nuestra, ya no estaba aquí; ahora ocupaban su lugar un montón de símbolos extraños, en apariencia agresivos, que distaban mucho de aquello que, cuando me dormí en mi tumba, nos movilizaba.
Las paredes ya no estaban adornadas con jeroglíficos. Ahora había, en las calles, una suerte de anuncios, creo, a los que alguien que encontré por allí mencionó como carteles.
Dijeron que era para incentivar el comercio...
Ya no se construyen cosas por su valor estético o simbólico, según he comprobado. Ahora la idea es aturdir los sentidos...
?Para qué? ¿Para perder la percepción de lo bello, lo justo y lo bueno?
Creo que volveré al sarcófago, y entonces sí; dejaré antes, escrita en su superficie, la expresa orden de que no se me moleste hasta que hayan pasado cien generaciones más.
Hoy me levanté de mi sarcófago.
Miré a mi alrededor.
El mundo entero había cambiado.
Las estructuras piramidales, tan propias de nuestra cultura, tan bellas, tan...sublimes, habían sido reemplazadas por unos toscos edificios de fachada rectangular.
La cruz Anx, tan entrañablemente nuestra, ya no estaba aquí; ahora ocupaban su lugar un montón de símbolos extraños, en apariencia agresivos, que distaban mucho de aquello que, cuando me dormí en mi tumba, nos movilizaba.
Las paredes ya no estaban adornadas con jeroglíficos. Ahora había, en las calles, una suerte de anuncios, creo, a los que alguien que encontré por allí mencionó como carteles.
Dijeron que era para incentivar el comercio...
Ya no se construyen cosas por su valor estético o simbólico, según he comprobado. Ahora la idea es aturdir los sentidos...
?Para qué? ¿Para perder la percepción de lo bello, lo justo y lo bueno?
Creo que volveré al sarcófago, y entonces sí; dejaré antes, escrita en su superficie, la expresa orden de que no se me moleste hasta que hayan pasado cien generaciones más.
lunes, 14 de enero de 2008
porque se me canta cantar
No entienden.
No entienden que sos feliz con el mero hecho de poder expresarte.
Que cuando uno ha pasado largas temporadas en la cárcel de sus propios miedos, un atisbo de libertad basta y sobra para ponerse a bailar en una pata.
Pero no entienden.
Entonces te bombardean con preguntas sobre tu "móvil": qué buscás. Si fama, o dinero, o andá-a- saber- qué. Y vos te cansás de oír (o leer) las mismas estúpidas preguntas repetidas hasta el hartazgo.
Y les contestás que sí, un día cualquiera. ¿Fama? Sí. That's it. Quiero fama. ¿Dinero? Claro, por qué iba a movilizarme si no creyera que hay dinero de por medio.
Y te hartás de la estupidez humana. Y te relaja enterarte de que nadie pueda entender que, sencillamente, expresarte te hace feliz. Aunque las mordazas sigan rondando. Aunque en todas partes te aparezca una cara querida con el índice sobre los labios, y con cara de enfermero te diga en oficio mudo que hagas silencio.
Aunque sepas que hablar suele ser imprudente.
Qué va a hacer. No todos los días a una le sueltan la cadena...Si tengo este espacio, si gozo del enorme placer de decir acá lo que quiero, voy a seguir diciendo esto, esto que vengo diciendo desde hace casi veinte años: que no cambio por absolutamente nada el enorme disfrute de abrir mi página y poner aquí lo que se me canta...porque, como dice la canción, se me canta "cantar".
No entienden.
No entienden que sos feliz con el mero hecho de poder expresarte.
Que cuando uno ha pasado largas temporadas en la cárcel de sus propios miedos, un atisbo de libertad basta y sobra para ponerse a bailar en una pata.
Pero no entienden.
Entonces te bombardean con preguntas sobre tu "móvil": qué buscás. Si fama, o dinero, o andá-a- saber- qué. Y vos te cansás de oír (o leer) las mismas estúpidas preguntas repetidas hasta el hartazgo.
Y les contestás que sí, un día cualquiera. ¿Fama? Sí. That's it. Quiero fama. ¿Dinero? Claro, por qué iba a movilizarme si no creyera que hay dinero de por medio.
Y te hartás de la estupidez humana. Y te relaja enterarte de que nadie pueda entender que, sencillamente, expresarte te hace feliz. Aunque las mordazas sigan rondando. Aunque en todas partes te aparezca una cara querida con el índice sobre los labios, y con cara de enfermero te diga en oficio mudo que hagas silencio.
Aunque sepas que hablar suele ser imprudente.
Qué va a hacer. No todos los días a una le sueltan la cadena...Si tengo este espacio, si gozo del enorme placer de decir acá lo que quiero, voy a seguir diciendo esto, esto que vengo diciendo desde hace casi veinte años: que no cambio por absolutamente nada el enorme disfrute de abrir mi página y poner aquí lo que se me canta...porque, como dice la canción, se me canta "cantar".
domingo, 13 de enero de 2008
Aquí va otro
En tu barco chiquito,
en tu nube de encuentros,
un aliento mestizo
surca mares de cuentos.
En mi rosa blindada,
en mi labio sellado,
mil tormentas en calma
ponen fin a un reinado.
En tus dedos maestros,
en tu tacto-semilla,
una escuela de versos
engalana mi risa.
Más en tu frente alta
que en mi anhelo secreto
una lluvia de besos
se destapa en concierto.
En tu barco chiquito,
en tu nube de encuentros,
un aliento mestizo
surca mares de cuentos.
En mi rosa blindada,
en mi labio sellado,
mil tormentas en calma
ponen fin a un reinado.
En tus dedos maestros,
en tu tacto-semilla,
una escuela de versos
engalana mi risa.
Más en tu frente alta
que en mi anhelo secreto
una lluvia de besos
se destapa en concierto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
