reflexionando en domingo
Ayer fuimos a un cumpleaños de 80 que yo pensé que iba a ser un plomazo, pero la verdad es que estuvo de lo más divertido.
El cumpleañero es amigo de mi familia desde que mis viejos se vinieron a vivir a Venado, hace casi cincuenta años. El hijo estudió medicina estimulado por mi papá, y hoy es uno de los mejores cardiólogos de Venado. Y, además, es el mío, jeje.
Muchas veces me digo que no tengo lazos profundos que me aten a ningún lugar; que tan pronto hoy estoy aquí como mañana podría irme a vivir a absolutamente cualquier otra parte.
Otras, en cambio, me pregunto qué tanto peso puede tener el ir como Pedro por su casa a cualquier lado, que en todas partes te den fiado, que nadie se enoje si te olvidaste la billetera en tu casa, que puedas suspender compromisos sin ningún problema, en fin: moverse en el territorio de uno creo que facilita bastante las cosas...Claro, habría que ver qué tan hábil es uno para transformar en "territorio propio" a cualquier territorio, ¿no?
domingo, 6 de abril de 2008
viernes, 4 de abril de 2008
la pintura y yo
Vuelvo lentamente, en esta mañana fría de abril.
He estado pastando por campos diversos, el de mi imaginación, por supuesto; eldel ensueño; y también por el de la pintura.
Hace casi un mes empecé en ese taller de pintura contemporánea. Jugamos, primero, con el color, a hacer figuras abstractas hasta cubrir un fondo. Claro, después de dos semanas, estaba tan orgullosa que creí que había terminado un cuadro. Fue entonces cuando vinieron las nuevas indicaciones de la profesora: se trataba de dibujar algo sobre todo eso, y dejar lo pintado hasta ese momento sólo como fondo. Aayyyyyyyy...¿y MI OBRA? Juajuajuajuá...Cómo se le bajan los humos a toda velocidad a un artista en ciernes...
El resultado final fue una mujer de perfil y un sol. Según Angélica, "el sol está bien". Por la mujer, mejor no preguntar. Jejejejeje...
Vuelvo lentamente, en esta mañana fría de abril.
He estado pastando por campos diversos, el de mi imaginación, por supuesto; eldel ensueño; y también por el de la pintura.
Hace casi un mes empecé en ese taller de pintura contemporánea. Jugamos, primero, con el color, a hacer figuras abstractas hasta cubrir un fondo. Claro, después de dos semanas, estaba tan orgullosa que creí que había terminado un cuadro. Fue entonces cuando vinieron las nuevas indicaciones de la profesora: se trataba de dibujar algo sobre todo eso, y dejar lo pintado hasta ese momento sólo como fondo. Aayyyyyyyy...¿y MI OBRA? Juajuajuajuá...Cómo se le bajan los humos a toda velocidad a un artista en ciernes...
El resultado final fue una mujer de perfil y un sol. Según Angélica, "el sol está bien". Por la mujer, mejor no preguntar. Jejejejeje...
domingo, 30 de marzo de 2008
adaggio levemente erótico en domingo
Desde el frío cuadrante de una pantalla
un hombre me pide que lo desnude.
No es un hombre cualquiera:
anduvo la Tierra
montado a lomos de una quimera.
Desde el vasto universo del monitor
ese hombre reclama mil atenciones;
no es nuevo lo que pide; lleva veinte años
atribuyendo a mi sordera que no decide
el letargo infinito en que nos movemos;
yo en círculos concéntricos,
él siempre al frente.
Desde el discreto cuadro aquí delante
un hombre me propone cosas diversas;
quien me vea sonrojarme ante la pantalla
no imagina siquiera que no es muralla
para su instinto y mi piel, la pantalla fría;
para mi sangre y su sed
esta letanía
de mirar sin tocarnos,
de ver sin vernos,
de que ya ni siquiera
pongamos cuernos
a esta espera tan larga
que ya es leyenda,
a ese sol que de lejos
mira mis piernas.
Desde el frío cuadrante de una pantalla
un hombre me pide que lo desnude.
No es un hombre cualquiera:
anduvo la Tierra
montado a lomos de una quimera.
Desde el vasto universo del monitor
ese hombre reclama mil atenciones;
no es nuevo lo que pide; lleva veinte años
atribuyendo a mi sordera que no decide
el letargo infinito en que nos movemos;
yo en círculos concéntricos,
él siempre al frente.
Desde el discreto cuadro aquí delante
un hombre me propone cosas diversas;
quien me vea sonrojarme ante la pantalla
no imagina siquiera que no es muralla
para su instinto y mi piel, la pantalla fría;
para mi sangre y su sed
esta letanía
de mirar sin tocarnos,
de ver sin vernos,
de que ya ni siquiera
pongamos cuernos
a esta espera tan larga
que ya es leyenda,
a ese sol que de lejos
mira mis piernas.
jueves, 27 de marzo de 2008
martes, 25 de marzo de 2008
un pequeño poema
Ronda la casa un silencio
que se parece a un aullido;
maúllan los tigres salvajes
en el eco de mi oído.
Huye la noche tramposa
por arrabales remotos,
mientras se excusa una aureola
de santo, sin sus devotos.
Rechina en el campo un gozne
que nadie sabe de dónde es.
En la ciudad, un murmullo
se va haciendo correr.
Algunos dicen: chimento.
Otros susurran: mentiras.
Yo creo que es la verdad,
de la que nadie se fía.
Ronda la casa un silencio
que se parece a un aullido;
maúllan los tigres salvajes
en el eco de mi oído.
Huye la noche tramposa
por arrabales remotos,
mientras se excusa una aureola
de santo, sin sus devotos.
Rechina en el campo un gozne
que nadie sabe de dónde es.
En la ciudad, un murmullo
se va haciendo correr.
Algunos dicen: chimento.
Otros susurran: mentiras.
Yo creo que es la verdad,
de la que nadie se fía.
sábado, 22 de marzo de 2008
melancólica
Una luna que equivalga
a un nidito frío
es como la carrera
de la muerte pequeña
en el cauce de un río.
Proyectar soluciones
en lugar de pañales,
o ver amaneceres
donde se esconde un tigre
es balarle al destino
como oveja rebelde,
de un color que ni aun
el negro bien describe.
El otrora famoso
cauce aquel del destino
se pierde en los vaivenes
de sorpresas ausentes.
Y un himno de oraciones
que buscan sus oídos
divaga en mi cabeza
como mil casacabeles.
Pero pronto me canso:
un águila perdida
llora carroña y sangre
de alguna herida ajena.
Y las luces denuncian
nuevos aconteceres,
porque el amor que espero
no sale de la histeria.
Una luna que equivalga
a un nidito frío
es como la carrera
de la muerte pequeña
en el cauce de un río.
Proyectar soluciones
en lugar de pañales,
o ver amaneceres
donde se esconde un tigre
es balarle al destino
como oveja rebelde,
de un color que ni aun
el negro bien describe.
El otrora famoso
cauce aquel del destino
se pierde en los vaivenes
de sorpresas ausentes.
Y un himno de oraciones
que buscan sus oídos
divaga en mi cabeza
como mil casacabeles.
Pero pronto me canso:
un águila perdida
llora carroña y sangre
de alguna herida ajena.
Y las luces denuncian
nuevos aconteceres,
porque el amor que espero
no sale de la histeria.
jueves, 20 de marzo de 2008
desayunando con "él"
Feliz comienzo de un día que pinta para atípico...
Me desperté a las cinco y media de la mañana. Inicié Internet, hice aquí algunas cosas.
Hace un rato, ya desesperada por el consabido desayuno, y aunque había picado varias cosillas, o, sería más exacto decir: restos, de cosillas, que encontré en la heladera, me encaminé al Café de la Esquina, para saborear una de las riquísimas medialunas de Nuria que sirven allí. No había.
Mientras entraba un chico con una bandeja de medialunas (otras), y la moza me las ofrecía, fui planeando un encuentro cercano.
Así que, cunado la chica partió con el pedido, cerré los ojos y me dispuse a adelantar la meditación de la mañana.
De manera que respiré hondo, fui contando lentamente del 5 al 1, me introduje (con la mente, claro), en la puerta dorada de todos los días, entré después a la casa blanquísima, con cúpula semicircular, adonde se alberga mi Yo Superior, le di un buen abrazo, y después partí hacia la derecha, sin escalas, a la Casa Rosa de mi mente.
Una vez allí, en la Casa del Amor, desplegué el escenario del bar. Me vi a mi misma sentada a la mesa...y, frente a mí, "él".
Mientras le decía una y mil veces que lo quiero, que no es otra cosa que la más cruda, o no tan cruda, verdad, lo "veía" sonreír y hacer esa mueca tan suya de fruncir la nariz en un mohín adorable.
Después empecé a respirar hondo nuevamente, contando lentamente del 1 al 5. Abrí los ojos, y allí estaba la moza, con el pedido.
Qué comienzo de día tan adorable!...
Feliz comienzo de un día que pinta para atípico...
Me desperté a las cinco y media de la mañana. Inicié Internet, hice aquí algunas cosas.
Hace un rato, ya desesperada por el consabido desayuno, y aunque había picado varias cosillas, o, sería más exacto decir: restos, de cosillas, que encontré en la heladera, me encaminé al Café de la Esquina, para saborear una de las riquísimas medialunas de Nuria que sirven allí. No había.
Mientras entraba un chico con una bandeja de medialunas (otras), y la moza me las ofrecía, fui planeando un encuentro cercano.
Así que, cunado la chica partió con el pedido, cerré los ojos y me dispuse a adelantar la meditación de la mañana.
De manera que respiré hondo, fui contando lentamente del 5 al 1, me introduje (con la mente, claro), en la puerta dorada de todos los días, entré después a la casa blanquísima, con cúpula semicircular, adonde se alberga mi Yo Superior, le di un buen abrazo, y después partí hacia la derecha, sin escalas, a la Casa Rosa de mi mente.
Una vez allí, en la Casa del Amor, desplegué el escenario del bar. Me vi a mi misma sentada a la mesa...y, frente a mí, "él".
Mientras le decía una y mil veces que lo quiero, que no es otra cosa que la más cruda, o no tan cruda, verdad, lo "veía" sonreír y hacer esa mueca tan suya de fruncir la nariz en un mohín adorable.
Después empecé a respirar hondo nuevamente, contando lentamente del 1 al 5. Abrí los ojos, y allí estaba la moza, con el pedido.
Qué comienzo de día tan adorable!...
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