una mañana con música
Acabo de caerme en la calle.
Con la rodilla sumamente dolorida (hace unos días me había caído, también), y sentada frente a la computadora, veo pasar a los transeúntes ocasionales, a través de la puerta de vidrio de este recinto.
Mientras tanto, suena Canciones con Santa Fe, el maravilloso disco que Silvio y otros grabaron a beneficio de los inundados de esta provincia, en el 2003.
Desde el ventanal-puerta-de-vidrio, lo primero que se ve es una enorme masa informe de ramas y hojas; ayer estuvo el jardinero, y, literalmente, peló el patio. Han quedado los troncos pelados. Un espectáculo tristísimo que hace añorar a gritos a la primavera.
Ahora es "No Olvides que Una Vez Tú Fuiste Sol", una canción hermosísima cantada por Juan Carlos Baglietto, que me entretengo en imaginar escrita para mí.
"No ocultes lo que ayer se te ofreció/ no escondas ni la pena ni el dolor/no dejes que una nube diga adiós/ no saltes en pedazos/ no ocultes tu diamante/no entregues tu perfecto amanecer/ ni tus estrellas ni tu arena ni tu mar / ni tu incansable caminar/ Vete de nuevo hasta el arroyo/ donde está tu mejor candor".
Ah, poesía, poesía...¡Música! ¿Qué sería del mundo sin ustedes?...
martes, 31 de julio de 2007
domingo, 29 de julio de 2007
un curso de milagros
Hoy encontré, no sé bien cómo, una versión virtual del libro Un Curso de Milagros.
Fascinante.
Muchas veces lo había visto en cierta librería de Buenos Aires. Si pensé en comprarlo, al ver el precio desistí rápidamente de la idea; es un libro gordote, en edición de lujo, y su precio...¡también era gordote!
Pero hoy me guardé los distintos capítulos de esa versión virtual en mi computadora, y la verdad es que he disfrutado mucho leyéndolo.
Aclara varias cosas que con el paso del tiempo se han ido dando por sentadas en el cristianismo, y que en realidad no son en absoluto así. El curso fue íntegramente canalizado por una psicóloga que, cuando empezó a oír esa "voz" que hablaba dentro de su cabeza, creyó que estaba volviéndose loca. Hoy, la canalización es un fenómeno habitual. Basta ver la cantidad de volúmenes de Kryon, por ejemplo. Pero por aquel entonces (1975), parecía algo totalmente nuevo. E insólito. Hasta que un colega le preguntó por qué no anotaba lo que la voz le decía. Así nació Un Curso de Milagros (o en Milagros, no sé bien cómo es). Muy interesante. Lo recomiendo.
Hoy encontré, no sé bien cómo, una versión virtual del libro Un Curso de Milagros.
Fascinante.
Muchas veces lo había visto en cierta librería de Buenos Aires. Si pensé en comprarlo, al ver el precio desistí rápidamente de la idea; es un libro gordote, en edición de lujo, y su precio...¡también era gordote!
Pero hoy me guardé los distintos capítulos de esa versión virtual en mi computadora, y la verdad es que he disfrutado mucho leyéndolo.
Aclara varias cosas que con el paso del tiempo se han ido dando por sentadas en el cristianismo, y que en realidad no son en absoluto así. El curso fue íntegramente canalizado por una psicóloga que, cuando empezó a oír esa "voz" que hablaba dentro de su cabeza, creyó que estaba volviéndose loca. Hoy, la canalización es un fenómeno habitual. Basta ver la cantidad de volúmenes de Kryon, por ejemplo. Pero por aquel entonces (1975), parecía algo totalmente nuevo. E insólito. Hasta que un colega le preguntó por qué no anotaba lo que la voz le decía. Así nació Un Curso de Milagros (o en Milagros, no sé bien cómo es). Muy interesante. Lo recomiendo.
sábado, 28 de julio de 2007
de paseos y contradicciones
Escucho a Chico: "Sou Ana de vinte minutos..." Ana de Asterdam. Una belleza.
Una tarde de sol, tranquila, fría.
Ayer fuimos con mamá a Molly Malone, ese bar relativamente nuevo que hay en Venado, y se sentó con nosotras Paco, un señor que tiene agencia de quiniela y que se sabe vida y obra de los venadenses. Es un tipo muy ameno, simpático, mirón. Conoce mucho a mi hermano porque cuando él era veterinario de caballos (sigue siéndolo, claro), pero acá, en Venado, Paco era su cliente, y tiene mil anécdotas de sus correrías conjuntas por los pueblos de la zona.
Ahora escucho a Caetano: "Navegar é preciso, viver...".
Transcurren los días así, con tranquilidad, sin grandes novedades. El lunes empieza una nueva alumna de inglés que va a entrar a la universidad, y tiene que empezar de cero.
Ayer llamó Marisa para decirme que tiene agua diamantina. Yo no sé muy bien qué es, pero si sirve, bienvenida sea. Es una gran contradicción de mi parte creer cada vez más en las medicinas alternativas y al mismo tiempo dejarme medicar hasta los huesos por médicos alópatas...
Escucho a Chico: "Sou Ana de vinte minutos..." Ana de Asterdam. Una belleza.
Una tarde de sol, tranquila, fría.
Ayer fuimos con mamá a Molly Malone, ese bar relativamente nuevo que hay en Venado, y se sentó con nosotras Paco, un señor que tiene agencia de quiniela y que se sabe vida y obra de los venadenses. Es un tipo muy ameno, simpático, mirón. Conoce mucho a mi hermano porque cuando él era veterinario de caballos (sigue siéndolo, claro), pero acá, en Venado, Paco era su cliente, y tiene mil anécdotas de sus correrías conjuntas por los pueblos de la zona.
Ahora escucho a Caetano: "Navegar é preciso, viver...".
Transcurren los días así, con tranquilidad, sin grandes novedades. El lunes empieza una nueva alumna de inglés que va a entrar a la universidad, y tiene que empezar de cero.
Ayer llamó Marisa para decirme que tiene agua diamantina. Yo no sé muy bien qué es, pero si sirve, bienvenida sea. Es una gran contradicción de mi parte creer cada vez más en las medicinas alternativas y al mismo tiempo dejarme medicar hasta los huesos por médicos alópatas...
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viernes, 27 de julio de 2007
de la fotografía y las distracciones Escucho a Diego Valenzuela y Orlando Barone en radio Continental. Están hablando de fotografía. Caja oscura, objetivo, emulsión de plástico...Historia de la fotografía. Todo nuevo, para mí.
Así que estoy con un oído allá y un ojo aquí.
Pero bueno, concentrémonos en lo nuestro, y dejemos a un lado los daguerrotipos...
No puedo, no puedo! Siguen contando cómo se ponían soportes a las personas para que se quedaran quietas...
Los primeros flashes eran de magnesio: se iluminaban con un fogonazo o con fuego.
Por la calle Federico Lacroze al 3000, en Buenos Aires, se puede visitar este museo de la fotografía que, según dice, nos puede sorprender.
Y mejor dejo para otro día lo que estaba por decir, porque lo he olvidado.
miércoles, 25 de julio de 2007

otra vez el Negro, y Silvio
Un día tranquilo, después de un lunes con cierto mal humor y un martes en que me olvidé por completo de actualizar la página.
Estuvimos viendo con mamá más de una revista donde hablan del adiós al Negro.
Parece mentira que cada vez que muere un escritor, de repente, sus índices de venta trepen hasta las nubes. La necrofilia de la gente es increíble. Pero bueno, si esto le ayuda a la familia del Negro, bienvenido sea...De todos modos, no deja de asombrarme el fenómeno.
Esta mañana, bien temprano, me puse a ver un video de Silvio Rodríguez, en el '90, en Chile. Lo había bajado del Ares, pero hasta hoy no lo había visto.
Es gran-dio-so!!!!!!!!!
Canta un montón de canciones que no conocía, porque tengo mucho más presentes las canciones del '90 para acá, y de antes solo conozco las más populares, como Unicornio, Ojalá, La Maza, o Una Mujer con Sombrero.
Me quedé fascinada con el mago.
Por más vueltas que le dé, no logro imaginar a otra persona capaz de crear canciones tan profundas, de tanta belleza poética, y a la vez tan aparentemente simples en su formato. Las metáforas que se le ocurren a este tipo no se le ocurren a nadie ...
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lunes, 23 de julio de 2007
crónica de una tarde que cae
Un día gélido en la ciudad.
A través de mi puerta de vidrio veo pasar las sombras de la noche sobre la tarde, que ya cae.
Algún esbozo de reconciliación con una amiga de la que estaba distanciada vino a matizar el día.
Hace un rato estuve tomando un cortado en Molly Malone, el bar irlandés que han puesto cerca de casa.
Oigo una conversación telefónica que parece interminable, mientras escribo esto.
Sueño, fantaseo, con un viaje, lejos de aquí. A tierras cálidas, a alguna primavera boreal /aunque en el hemisferio norte ya es verano), o, en su defecto, a mi nunca suficientemente alabado Brasil...
Se dice que es probable que caiga aguanieve ante esta nueva ola de frío polar, pero la verdad es que, si no, yo, con la nevada del 9 de julio, estoy más que satisfecha...
Un día gélido en la ciudad.
A través de mi puerta de vidrio veo pasar las sombras de la noche sobre la tarde, que ya cae.
Algún esbozo de reconciliación con una amiga de la que estaba distanciada vino a matizar el día.
Hace un rato estuve tomando un cortado en Molly Malone, el bar irlandés que han puesto cerca de casa.
Oigo una conversación telefónica que parece interminable, mientras escribo esto.
Sueño, fantaseo, con un viaje, lejos de aquí. A tierras cálidas, a alguna primavera boreal /aunque en el hemisferio norte ya es verano), o, en su defecto, a mi nunca suficientemente alabado Brasil...
Se dice que es probable que caiga aguanieve ante esta nueva ola de frío polar, pero la verdad es que, si no, yo, con la nevada del 9 de julio, estoy más que satisfecha...
domingo, 22 de julio de 2007
Va un poema:
Los días del alud
quedaron lejos
los llantos al espejo,
las historias,
el sube y baja eterno
de la noria,
tu añorada inquietud
y el canto viejo.
Los días del final
se sumergieron
tu guirnalda y mi ayer
en bambalinas,
me donaron el sueño
las cansinas
manos del destino
y al volver
del sueño y de la noche,
de los plazos,
de las esperas rotas
y los trenes,
se conjuró el adiós
en los andenes,
se matizó el rubor
con los reproches
y la cuota
de dimes y diretes,
aquel viaje tardío de las horas
se terminó por fin,
con las demoras,
y fueron más de tres,
o casi siete
las risas que emití
al volverte a ver.
Los días del alud
quedaron lejos
los llantos al espejo,
las historias,
el sube y baja eterno
de la noria,
tu añorada inquietud
y el canto viejo.
Los días del final
se sumergieron
tu guirnalda y mi ayer
en bambalinas,
me donaron el sueño
las cansinas
manos del destino
y al volver
del sueño y de la noche,
de los plazos,
de las esperas rotas
y los trenes,
se conjuró el adiós
en los andenes,
se matizó el rubor
con los reproches
y la cuota
de dimes y diretes,
aquel viaje tardío de las horas
se terminó por fin,
con las demoras,
y fueron más de tres,
o casi siete
las risas que emití
al volverte a ver.
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